Lo que hay que saber sobre las velas japonesas: trading básico

Los gráficos de velas japonesas se han puesto muy de moda y son muy apreciados por muchos traders, sobre todo porque pueden ser muy versátiles y dar muchos y muy variados tipos de información en un solo gráfico. La verdad es que, si bien se trata de unos de los instrumentos de análisis técnico más completos, se trata también de uno de los más difíciles de usar. Para ello, existen algunos cursos de capacitación en este instrumento del análisis técnico los que todo inversor debería tomar en algún momento si va a entrar en el complejo pero fascinante mundo del trading en línea.

Qué tipo de información nos da este instrumento tan útil

Las velas japonesas nos dan información sobre la tendencia, al subir y bajar como lo hace una línea de precio y que tan importante es para saber en todo momento donde estamos parados con nuestra posición. Nos dan también información sobre posibles inversiones, gracias a los patrones dibujados por grupos de velas, como lo haría cualquier oscilador y a la vez nos indican, de una manera sencilla y original, cuales son los niveles máximos y mínimos de cierre y de apertura gracias a la forma de la vela, compuesta por un cuerpo y dos sombras. Sin embargo, antes de obedecer ciegamente a un gráfico de velas hay que tener en cuenta algunas premisas importantes.

Pautas a tener en cuenta cuando utilicemos este tipo de herramienta

Los gráficos de velas japonesas deben su eficacia al volumen de negociaciones que se realizan en el mercado de las finanzas en este caso. Lamentablemente el volumen no siempre se registra en tiempo real por lo que la información generada puede tener ciertos retrasos y esto hace que la información de este tipo de gráfico deba ser siempre confirmada por otro tipo de gráfico.

Un error que cometen muchos traders es usar únicamente las velas japonesas en su análisis. Es cierto, este gráfico nos da todas las informaciones que necesitamos, la tendencia, la fuerza de esta, los niveles de apertura y cierre, señales de entrada y salida, etc. El problema es que, mientras que cuando se usan distintos gráficos de alguna manera uno viene confirmado por el otro, aquí todo está dado de golpe y no hay comparación que sirva como verificación por ello nuestra constante insistencia en tener al menos un par de indicadores trabajando en paralelo para confirmar o descartar cambios en las tendencias.

Dicho esto, las velas japonesas resultan muy útiles en dos sentidos: si se les utiliza para tener una visión panorámica y rápida del mercado, para sucesivamente completarla con otros indicadores, o bien si se toma en cuenta la información que dan las velas, es decir la forma de las velas y los patrones que forman.

La importancia de las posiciones

La posición de una vela en relación a otras, así como el nivel de su cierre son los dos datos más importantes que este gráfico nos da. Por ejemplo, si una vela cierra muy cerca del nivel máximo en una tendencia alcista, esto nos indica que la tendencia continuará siendo alcista. Si por el contrario la apertura o el cierre están distantes de los niveles máximos o mínimos, lo más probable es que la tendencia se invierta. Una vela doji, en la que la apertura y el cierre coinciden en el centro de la vela, indica falta de liquidez e inversión de tendencia.

Aunque seguramente habrás visto una infinidad de patrones con velas japonesas, en realidad los hay de 3 tipos: envolventes, internos, de clímax. Los patrones envolventes son aquellos en los cuales el cuerpo de una vela es más grande que el de las velas anteriores, por lo que las envuelve. Lo que este patrón nos indica es un buen momento para entrar al mercado, ya sea comprando o vendiendo.

Los patrones internos son lo contrario del patrón envolvente, es decir que la primera vela es más grande que las que le siguen, las cuales se consideran al interior de esta. Lo que nos dice este patrón es que las velas internas se oponen a las velas largas, por lo que se podría prever una inversión. El patrón clímax se presenta al final de una tendencia que ha durado mucho tiempo. Se trata de un ligero retroceso.